miércoles, 15 de noviembre de 2017

Szymborska en "Turia"



La revista Turia dedica su número 124 a Szymborska, la gran poeta polaca. Publico (nada que ver con ella) unos versos en la sección de poemas inéditos. Más información y el desglose de los contenidos del número, aquí.

martes, 14 de noviembre de 2017

Del gay trinar





Siempre es agradable asistir a la primera publicación de un poeta, si es bueno. 30 tweets de amor y una publicación desesperada es el debut de Sergio Moreno (Jerez de la Frontera, 1982) como los 20 poemas y una canción desesperada lo fueron, casi, de Pablo Neruda (en el caso de este, vino un año antes Crepusculario).
     El libro, que cuenta con un prólogo de José Mateos, es exactamente lo que promete el título, aunque supera con creces lo que podría uno maliciarse que va a ser una sucesión de ocurrencias puestas en el lenguaje casi telegráfico de los tweets. Moreno se atiene a la métrica tradicional y juega muy bien en la liga de los endecasílabos, heptasílabos y pentasílabos. Esto, unido al ingenio, da brillantes poemas en su brevedad como:

#MeFaltanCaracteres
y algunas horas más
para poder decir
todo lo que quisiera.

La vida es un contrato
que nunca ofrece suficientes Gigas.


Se acerca a veces demasiado al tópico amoroso, y de ese fuego hay pavesas que tiznan algo ciertas páginas, manchadas por el lugar común. Es el caso de este, que comienza muy bien pero enseguida decae:

#TusOjos me rescatan
si me quedo enredado, como un pez,
entre redes sociales.

No hay hashtag que defina
la mágica ternura de tus besos.


Con todo, el conjunto es fresco, no le faltan hallazgos, y deja un buen sabor de boca en el soneto final compuesto en endecasílabos asonantados. Cubre el libro el transcurso de un día, desde el despertar hasta la entrada en el sueño al final de la jornada, y es una suerte de odisea cotidiana de un amante contemporáneo. 

domingo, 12 de noviembre de 2017

"En la infancia de Yorick"







Corrijo estos días mi traducción de Hamlet que publicará el año que viene Alianza Editorial. Se me acumulan las referencias y juicios sobre la obra, ahora que también preparo una breve introducción para ella. Leído hace pocos días este estupendo poema del albaceteño Andrés García Cerdán sobre el bufón cuya calavera merece una escena en la tragedia, cómo no traerlo aquí. Pertenece a su libro Barbarie, Premio Alegría 2015, y está publicado en la colección Adonáis:

EN LA INFANCIA DE YORICK

                               Jeremy spoke in class today

Yorick, pequeño cisne dislocado,
oculto en un baúl, mirabas a los príncipes
pasar con sus halcones soberbios en el brazo,
y a los blancos caballos de los príncipes
pasar a su leyenda, a las princesas
masturbarse en silencio ante ese espejo mágico,
gemir entre las sábanas, aferrarse a la noche.
No eras ni una sombra. No eras las palabras
felices ni los sueños. Solo el pobre muchacho
que se escondía en un baúl vacío,
en el baúl sin máscaras, consciente
de que no alcanzaba hasta hasta allí la sangre.
Aunque sí los ultrajes y las burlas,
sí la mutilación y la angustia, la herida.
¿Hacia dónde mirar? ¿Hacia qué lugar ir,
Yorick, pequeño cisne dislocado? ¿Hasta dónde 
se extendían tus reinos sin reino, tus dominios?
Eras el niño hambriento del que nadie
se acordaba, la estrofa reventada por dentro,
el verso tragicómico. Tú, Yorick,
sí, tú que no sabías ni siquiera llorar
y en la boca tenías, siempre desencajada,
una última sonrisa a punto de morirse.




sábado, 11 de noviembre de 2017

Anotaciones sueltas




Preparo una conferencia. Voy subiendo ideas propias y citas al avión. Siento ya el remordimiento de turbar, con estrépito y estela, un cielo silencioso y despejado.

*

Ese jamón en lonchas al que le brotan minúsculas escamas de sal, lágrimas secas con que llora no haber sido mejor.

*

Dedir la verdad es siempre más subversivo que mentir.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Sobre Xuan Bello



Me llega el número que la revista asturiana Campo de los Patos dedica a Xuan Bello, autor que admiro desde hace mucho. Incluye algunas páginas mías sobre su Paniceiros.


martes, 7 de noviembre de 2017

Imágenes de la India (I)



Hace pocos meses viajé por primeza vez a Nepal y a la India. Me traje de allí un buen número de poemas, escritos bajo el influjo de aquellas tierras sorprendentes, que aparecerán en forma de libro espero que pronto. También, un buen número de fotografías que no tienen más valor que el de ser, fijas ahora en la pantalla, lo que mis ojos contemplaron in situ. Dejo aquí algunas.


Caballo de madera en el palacio de un maharajá de Rajastán


Minarete cerca de Delhi


Templo de los monos, Galta


Vaca junto a un templo de Galta


Templo de Kajuraho


Mujer en el fuerte de Agra


Cercanías del Taj Mahal


Relieve erótico junto a un pozo


Taj Mahal


lunes, 6 de noviembre de 2017

Clave


Todo gran poema tiene un verso que es la clave de su arco. Y el verso, una sílaba sobre la que descansa todo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Un mundo en treinta y seis instantáneas





Nombre destacado de los Nueve Novísimos de Castellet, Guillermo Carnero es uno de los mejores poetas de su generación (incluidos los que por edad corresponden a ella aunque no formaran en la citada y my parcial antología). Y no se apagó en los años setenta su inspiración, que conoció un decenio espléndido entre 1999 y 2009 con la publicación de cuatro libros que tenían mucho en común: Verano inglés, Espejo de gran niebla, Fuente de Médicis y Cuatro noches romanas. Estos, según él mismo escribe en pórtico del nuevo libro, estaban “enlazados en una unidad de sentido, cada uno de los cuales retomaba la voz que en el anterior bía enmudecido.”
Aquel ciclo, su único impulso, vio cómo surgían también poemas independientes y más breves que son los que ha recogido ahora Carnero en Regiones devastadas (colección Vandalia, Fundación José Manuel Lara). Son estampas, observaciones, de diferentes momentos de la historia de la humanidad y de fenómenos estéticos –arquitectónicos, pictóricos, musicales–, muchos relacionados con la propia poesía, pero no por una afán culturalista o decorativo sino como trasunto de la experiencia personal del autor; si no tienen muchos versos, el propio poeta nos avisa de que, además, en bastantes casos son el resultado de una poda. Está el erotismo de la muchacha etíope en “Palabras de Moisés” (hay numerosos monólogos dramáticos): “teméis, si sus ajorcas tintinean, / que el deleite me aparte / de la visión de Dios. / Cuando se unen / a sus pendientes, cae en mí / la unción de lo sagrado: entre sus piernas / están mi inspiración y vuestra Ley.” Hay elaboradas correspondencias como el juego de espejos de “Remedia amoris”, y reelaboraciones de clásicos (Ovidio en el poema anteriormente citado) o Shakespeare en “Última oración de Severino Boecio”, donde los versos “y he visto recibir el miso premio / al sabio y al rufián, cómo prospera el necio / y se encumbra el indigno, es afrentado el justo / y muere en el desprecio el inocente”, que tiene un dejo del soneto LXVI y también de versos de La violación de Lucrecia y de Hamlet.
Sin división en partes, mediante una ordenación cronológica no atendiendo a las fechas de composición sino de los pretextos, episodios y obras que suscitan los poemas, se trata de una obra muy coherente. Algún poema más en la misma línea ha escrito Carnero desde la publicación de Regiones devastadas. Quizá se integre en él si hay segunda edición. En cualquier caso, este es un libro espléndido, de un oro otoñal y sabio; una de las grandes novedades de poesía de este 2017 que va acabando.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La necesidad de la traducción



Me estreno en Crónica Global. Quincenalmente aparecerán allí artículos míos sobre la traducción. El primero se puede leer en este enlace.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Una entrevista con Jesús Vigorra



El viernes pasado estuve hablando de En busca de la Isla Esmeralda con Jesús Vigorra en su programa cultural de Andalucía TV. Se puede ver en este enlace.

jueves, 2 de noviembre de 2017

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Difuntos





CEMENTERIO ALEMÁN, YUSTE

Escuadras de mosquitos me interceptan
y no sé si regresan de ese aeródromo,
su ayer,

cargando con las bombas que arrojaron 

-fiebres palúdicas-

al emperador Carlos.

Al fondo del sendero,
entre robles, olivos y madroños,
las cruces que la tarde condecora
con medallas de oro de una luz
triunfante en la batalla que los muertos
ahora ya no pueden combatir.
Y los ojos azules y la carne
muy blanca se dibujan en el cielo
y en las pálidas hojas de los árboles.

En las viñas de en torno el zumo dulce
por venir
que no es su sangre
pretérita.

Las lápidas:
mis versos también forman entre ellas
como piedras de un túmulo olvidado,
un canto microlítico, otro canto
entre los muchos.

Este poema,

un soldado, también, desconocido.